sábado 5 de noviembre de 2011
Resistol, disolvente, crack, cocaína. Antesalas del Infierno.
"Primero fue el pegamento, después el thinner, después la cocaína, la marihuana y después el crack que me dieron a probar. Y desde ese momento ya no paré. Pedía dinero en la calle, juntaba 5, 10 o 20 reales. Compraba y fumaba crack. Empecé a adelgazar. Comencé a pasarlo mal. Un día casi tuve una sobredosis el día de año nuevo de 2011", cuenta Mateus. La obsesión por conseguir droga le llevó a cometer un acto casi suicida: en una ocasión casi lo atropelló un auto. “Estaba muy enloquecido por haber inhalado popper. Le pedí dinero a un automovilista en la calle. Y como no me lo dio, me tiré debajo del auto y me atropelló", dice. Hoy Mateus se encuentra en una clínica de rehabilitación donde se somete a tratamiento. Su historia es la de muchos brasileños de todos los niveles sociales. Brasil es el principal consumidor de drogas en Latinoamérica con casi un millón de cocainómanos. Según algunos estudios recientes, un 20% de la población reconoce haber probado drogas ilícitas en algún momento de su vida, y la edad de inicio es cada vez menor.
Fuente: http://actualidad.rt.com/actualidad/america_latina/issue_25277.html
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